Es necesario hijos de Mi Corazón que cada uno en particular revise su vida de profesión (sacerdotal). Es necesario hijos queridisimos Míos que cada cual haga una confesión general y confiese pecados desde su juventud o desde su infancia. Es necesario amados Míos, que prepareis vuestras almas y os sumerjáis en la humildad más profunda, para otorgaros gracias especiales y dones importantes.Algunos de vosotros tendréis discernimientos de espíritus. Otros tendréis don de profecía, otros seréis Mis instrumentos por medio de la escritura u otros carismas. Quiero donar a Mi Ejército con las mejores armas para que su lucha contra el mal y la apostasía sea fructífera.
Hijos Míos, para subir alto primero hay que abajarse, porque muchos de vosotros que ahora Me sois fieles, tenéis pecados escondidos que debéis confesar con verdadero dolor de los mismos. Yo los conozco y se que un día los confesasteis, pero deseo ahora la confesión de nuevo para que apartéis de vuestras mentes la obsesión que algunos todavía tenéis por esos actos que en vuestro interior os avergüenzan.
Vais a iniciar una vida nueva en un hombre nuevo. Yo no quiero que seáis hombres sino ángeles. Mis gracias hijos queridos, se derramaran como nunca, porque una vez que estéis en estas disposiciones, no os dejaré ya sucumbir en tentaciones fuertes que os puedan arrastrar a pecar.
Yo entraré a vivir en cada uno de vosotros y obraré en vosotros. Yo seré quien tome vuestros sentidos y cuerpo para obrar en vosotros a favor de las almas y de la Santa Madre Iglesia. Algunos ya habéis llegado a este punto, pero otros aún no y deseo ese acto de humillación para que vuestra alma quede totalmente preparada para Mi morada en ella, si bien, porque vivís en gracia Yo vivo en vuestras almas, la morada que tendré después de esto será que Yo obraré en vosotros como si vuestros sentidos fueran los Míos,
Yo, Jesús, os hablo y os pido este acto de gran humildad. Quiero que Mis pastores de la Nueva Jerusalén y de esta Liga de Amor, sean muy humildes y tengan siempre como base la humildad. Yo, Jesús, os hablo. Mi paz para siempre jamás.

Hijos santos de Dios, Soy Jesús quien os habla, lo hago lleno de inmenso amor hacia vosotros que Me sois fieles y que estáis luchando contra corriente por defenderme a Mi y Mi doctrina. No creáis que el mal que os rodea y que cada vez os invade más en el terreno en el que estáis, va a venceros, no hijos, no, pero vosotros amados Míos, debéis resistir y seguir batallando hasta que llegue el día de la luz y ya nada se os será contrario.
Un hecho muy importante a tener en cuenta es la situación de los moribundos. Cada día menos se proporcionan a los moribundos los últimos sacramentos, bien por dejadez de la familia o por respetos humanos, bien porque el sacerdote ignora la situación crítica de esas almas.

Hijos de Dios Altísimo, Soy el Espíritu Santo quien os habla por medio de este instrumento y quiero hijos de Dios, que pongáis en práctica todas las enseñanzas que se os dan para alimento de vuestro caminar hacia Dios.








El Señor es el que puede socorrer al desvalido y el que puede ser el Juez de su vida. Dios no puede sostener la mentira ni puede hacer que la misma sea grata a su vista. Padre de todos los hombres es Dios y El desea que todos los hombres se salven.





Viviré ignorado para consolarte.







María del Divino Corazón nació el 8 de septiembre de 1863 en Münster. Sus padres fueron el Conde de Erbdrosten Clemens Droste zu Vischering y Helene nacida Condesa de Galen. 





