
No temáis nada del mal que algún día pudieran haceros, porque nadie os hará más de lo que está permitido por el Cielo, y lo que os hagan, sea suave o fuerte, tendréis Mi divina gracia para soportarlo, y os hará crecer mucho más en méritos y os alcanzará una gran corona. Unos soportaran más, otros soportaran menos, a otros Me los tendré que llevar porque no podrán soportar ni siquiera lo poco, pero yo os amo a todos inconmensurablemente. Yo, Jesús, os hablo.
La humanidad ha vuelto su espalda a Mí y a Mis leyes, a Mi Santa Madre, a Mi Padre Eterno, a Mis Ángeles y Santos. No quieren nada con lo celestial, nada con lo sobrenatural, y de ahí deriva, lo que os esta sucediendo y os va a suceder, porque aquello que vosotros mismos sembréis, aquello es lo que recogeréis.
Por eso quien Me ama y siembra Mi amor en su entorno y habla de Mí y no les importa que sepan que viven por y para Mí, esas personas siembran afabilidad, ternura, concordia, siembra todos los frutos buenos que de Mi amor se derivan y, Yo no puedo desentenderme de ellas porque entonces sería un Dios injusto. ¿Acaso vosotros abandonaríais en la enfermedad o en el sufrimiento a vuestros hijos? Pues si no abandonaríais a vuestros hijos mucho menos lo haríais con hijos que os aman, respetan y obedecen, así Yo hijos Míos, Me cuidaré personalmente de vosotros y Mis Ángeles os protegerán de males que no estén permitidos por el Cielo, porque pasaréis pruebas y tribulaciones que os harán en poco tiempo verdaderos santos y esas las tengo que permitir, pero aquellos males que no os sirvan para santificaros no los consentirá el Cielo entero.
No temed y seguid en el camino de Mis leyes, Mi doctrina, Mi amor, y veréis como Yo, Vuestro Pastor Divino, Me cuido de vosotros y vosotras que sois mis verdaderas ovejas. Yo, Jesús, os hablo y os bendigo. Mi paz esté siempre con vosotros y vuestros seres queridos.