
El quiso encarnarse para restaurar (reparar) a Su Padre la gloria que el pecado de Adán le había quitado, y lo hizo, en el Seno Purísimo de María Santísima, por eso, con toda razón a la Virgen se le llama Madre de Dios, porque Jesús era Dios y no dejó de serlo nunca.
Hijos de Dios Altísimo, soy Yo quien os habla, el Ángel que se opone al demonio, y vengo a recordaros lo que ya sabéis pero que olvidáis tan fácilmente. Hijos de Dios Altísimo, estad unidos en Jesús Vuestro Redentor y no dejéis nunca de estarlo, porque esa unión en Cristo Jesús será para vosotros, la mejor trinchera que podáis tener para salvaguardaros de engaños, errores y falacias.
Yo, Miguel Arcángel, el Ángel que se opone al demonio, os hablo y os recuerdo la divinidad única de Jesús, Vuestro Redentor, Hijo de Maria Santísima, Segunda Persona de la Santísima Trinidad.