
En esos días de tribulación y angustia de muchos de los fieles, el Sagrario nunca debe permanecer solo, siempre debe haber turnos de adoración y no dejar nunca el Santísimo solo, ni siquiera unos instantes. Porque reconocer a Jesús como Redentor del mundo y además como Dios, será una de las gracias que perdonará muchos y muchos pecados, pues quien persevere hasta el fin, ese se salvará.
Tened cuidado hijos del Altísimo y nos os confíes a vuestras fuerzas, la adoración a Dios será el mejor medio para manteneros fieles a El y si por esa adoración tuvierais que padecer, hambre, frío y sueño, padecedlo, porque os estaréis purificando ya de vuestros inmensos pecados de acción y de omisión.
La devoción a Maria Santísima y sus homenajes (devociones) serán también un camino a seguir de salvación, porque Ella, os llevará hacia Dios Uno y Trino. Pero hijos, formad grupos de adoración y de reparación, vivid sobriamente, y confiad en que Dios no os dejará y aunque estéis pasando duras pruebas tanto en espíritu como en el cuerpo, (en esos tiempos) Dios no os dejará si vosotros no dejáis a su Divino Hijo Jesús y le reconocéis hasta el fin. Yo, Espíritu Divino, os hablo.