
Hay almas que tienen poca luz, pero tienen. No están exentas totalmente de luz y, algo les queda. Esas almas son multitudes porque son vuestras esposas, hijos, maridos, vecinos, hermanos, compañeros de trabajo, almas que algo de luz les queda. Por eso, ahora que aun no están en tenebrosas oscuridades, hay que rezar mucho por ellas y ofrecer sacrificios, porque si perdieran la poca luz que tienen, se quedarían en absoluta oscuridad y podrían perderse eternamente,
Hijos de Dios Altísimo, rezad por esas almas que tanta ayuda necesitan, porque sin estar en total oscuridad, pueden perder en un momento dado, la poca luz que tienen. Ya el mundo con sus invitaciones al confort, al deleite, puede apagar en un instante la luz de esas almas y llevarlas por caminos de perdición. Es el caso de muchos ancianos que viven sus últimos días en un desenfreno tal, que es vergonzoso, pues cuando mas deberían recogerse y vivir los últimos años o días en recogimiento y en estado de reconversión permanente, se apuntan a viajes y excursiones, donde el enemigo mortal de las almas, los incita al placer pecaminoso, la lujuria y a toda clase de excesos, para que los últimos días que les quedan de vida, se malogren y se pierdan para siempre.
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Yo, Espíritu de Dios os hablo. La paz del Cielo para todos aquellos que lean estos escritos.