
Soy Miguel, el Arcángel que se opone al demonio. Yo obedezco a Dios, ¡al Altísimo! y a la Reina Nuestra y lo hago con inmenso amor. Voy a librar en vuestro mundo una terrible batalla, la batalla del bien contra el mal y lo haré por orden del Altísimo.
Aquellos mis devotos y todos cuantos me honran con medallas, estampas, novenas, coronillas, ya están bajo mi amparo. Ellos ya no tienen que temer porque yo los protejo y si ellos me han escogido a Mí, (en sus devociones) yo, ya no los dejo.
Yo venceré con todos los coros angélicos que el Altísimo pondrá en mis Milicias, pero necesito que quienes ya me honran, me den a conocer a otras muchas almas y a sacerdotes, porque ellos deben saber, que soy el Cabeza que el Altísimo ha escogido para esta batalla del bien contra el mal. Todos venceremos.