
Hay personas en el infierno que solamente están por un solo pecado mortal, del cual, no quisieron arrepentirse por respetos humanos o vergüenza ante el confesionario. Hijos de Dios, no creáis que no podéis traicionar a Cristo, no lo creáis, porque cualquiera de vosotros podéis hacerlo de tal forma que no os deis ni cuenta.
Tened cuidado con los pecados de omisión, tened mucho cuidado. Sabéis que vuestros hijos andan por sendas de perdición y no lo evitáis, ni siquiera, les dais buenos consejos, por eso, tened cuidado y no creáis que no seréis Iscariotes, porque quien sabe que su hijo o su hija anda por malos caminos y no hace nada por evitarlo, está secundando su mala acción, y eso, es condenable a los ojos de Dios Todopoderoso.

No seáis anchos para las conductas de vuestros hijos y juzguéis solo a los de fuera, vosotros tenéis que tener muy claros los conceptos de Dios y darlos a conocer a los de vuestras casas. Es cierto que es muy costoso decir a los vuestros que obran mal, pero pedidme a Mi, Espíritu de la Verdad y Espíritu de Consejo Mi gracia y Yo no os la negaré.
Por tanto, hijos de Dios, no os creáis mejores que nadie, porque recordad que el Apóstol Pedro renegó de Jesús y era un hombre que lo amaba de todo corazón, así pues, pedidme todos los días la perseverancia final para vosotros y vuestros seres queridos, pedid la conversión de ellos, y Yo que deseo ayudaros con Mi poder santificador, no os negaré aquello bueno que Me pidáis para las almas y para gloria de Dios. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.