
La Virgen tuvo este don en plenitud. Amó con su Corazón de carne como nadie ha amado nunca jamás, y Ella, tuvo este amor en plenitud. Yo Soy el Espiritu Divino que os instruyo, y que os recuerdo, los verdaderos caminos de Dios Todopoderoso, porque el camino verdadero hacia Dios es amarlo por encima de todas las cosas, y esto que se dice tan fácil, no se cumple así de fácil, porque la criatura humana en muchísimos casos, siempre se reserva algo para sí misma, o ama a sus hijos o seres queridos más que a Dios, de ahí, que el don mas grande que un alma pueda poseer es amar a Dios por encima de todas las cosas, y no digo que lo ame en la misma medida, (que a otras cosas o seres queridos) sino por encima de cualquier otra clase de amor. Yo, Espiritu Divino, os hablo y os instruyo.
Hijos de Dios Altísimo, pedid este don a Dios, pedidlo antes que cualquier otra cosa, porque pidiéndolo pediréis el mayor don que Dios os puede otorgar. Este amor divino llevó a muchos cristianos al martirio. Este amor divino llevó a la castidad perfecta a célibes y vírgenes. Este amor divino supera todas las pruebas por duras que sean, pérdida de hijos o seres queridos. Este amor divino todo lo impregna en oro macizo espiritual, porque todo lo baña con este amor divino que es un bien muy superior a cualquier otro que Dios Mismo os pueda dar.
Hijos, pedid que améis a Dios por encima de todas las cosas, porque si amáis a Dios por encima de todas las cosas, cumpliréis todos los demás preceptos y amareis incluso a vuestros enemigos, porque por amor a Dios, perdonaréis, dispensaréis, olvidaréis, aceptaréis, y hasta os alegraréis en los momentos de tribulación y sufrimiento, Yo, Espiritu de Dios, os hablo.
Amar a Dios es un sentimiento tan grande, tan sublime, una espiritualidad tal, que no se puede comparar a ninguna cosa terrenal, puesto que los demás deseos, son de la tierra, pero amar a Dios es un deseo del cielo, un deseo que existe en el cielo y que quien lo obtiene en la tierra, ha obtenido el mayor don que a un alma se le puede dar. San Pablo decía que el amor es lo único que perdurará después de muertos. Yo, Espiritu de Dios, os hablo y os exhorto a que pidáis este don, y quienes ya lo tienen, pidan al Señor que se lo aumente, que les inflame más en Su amor. Alabado sea Dios en sus Tres Divinas Personas Padre, Hijo y Espiritu Santo.