
Desearía que emplearais más tiempo en meditar los puntos de Mi Pasión, entrar en detalles, deteniéndoos en todos los acontecimientos que sucedieron. Desearía que bebierais de Mi Pasión y aplicareis su contenido en vuestra vida y en vuestras almas.
Vivís apegados a la comodidad, y cada día, os cuesta más la mortificación, la penitencia, pero vedme a Mi hecho un despojo por amor a vosotros, ¿y vosotros por amor a Mí qué Me dais? Os quejáis constantemente de las contrariedades que os vienen cada día, y en vez de ofrecérmelas renegáis de todo, y se lleva Mi enemigo mortal lo que Yo os envío para haceros crecer en santidad y para preparados más y mejor, a las pruebas que muchos de vosotros tendréis y (que) serán duras.
Hijos Míos, no desperdiciéis la ocasión de ofrecerme los malos ratos que os vienen en el día, presentárselos a Mi Madre y Ella Me los presentará a Mi unidos a sus méritos. Sois almas muy pobres aún en méritos, y tenéis que crecer más para alcanzar la vida eterna. Debéis de poner mucho más de vuestra parte, y si bien, no buscáis mortificaciones por vuestra cuenta, aceptad con amor y sin renegar las que Mi Padre os envía para vuestro bien, y así poco a poco, tendréis un tesoro en el Cielo donde ni el moho ni la polilla lo corroen (Mt 6,19)
Amaos hijos Míos unos a otros, porque por todos morí, por todos derramé Mi Preciosísima Sangre. No murmuréis unos de otros, no os juzguéis, amaros y perdonaros. Efímera es la vida para que malgastéis las oportunidades que os brindamos en el Cielo para vuestro bien y méritos, Yo, Jesús os hablo. Mi paz para todo aquel que ponga en práctica estos mensajes.
(1) Los católicos siempre hemos considerado a María Corredentora, aunque ese dogma aun no está proclamado