domingo, 22 de marzo de 2009

Dictado del 19-3-08 Solemnidad de San José

Es una realidad muy dolorosa y muy triste que hoy en día las familias se rompen con gran facilidad, porque muchos cónyuges no ponen ninguno de su parte y no quieren ceder, y así, cada cual se va por su lado, sin ánimo de enmendarse y salvar su matrimonio. Yo, José, esposo de María Santísima y padre adoptivo del Mesías, os hablo.

Hoy es mi día y celebráis mi solemnidad, pero muchos de los que celebran mi solemnidad lo hacen por rutina o por una costumbre adquirida desde la infancia, no lo hacen de corazón y no me tienen en gran estima, incluidos algunos sacerdotes.

Soy un santo muy poderoso en el Cielo porque así lo quiere la Santísima Trinidad. Santa Teresa de Jesús y otros muchos santos entendieron con luces especiales, mi gran poder de intercesión en el Cielo. Si me encomendáis vuestras familias con todo vuestro corazón, las protegeré del mal y de los peligros que encierran hoy en día los matrimonios.

Yo fui el cabeza de la Sagrada Familia y tanto mí Santa Esposa, como mi Divino Hijo, y a pesar de que ellos eran mucho más en dignidad que yo, se sometieron a mí y a mi criterio, viendo en todas mis decisiones la voluntad de Dios Altísimo.

Jamás mi Santa Esposa rebatió ninguna decisión mía y siempre las acató con humildad y sumisión y lo mismo mi Divino Hijo, que me obedecía diligentemente y con todo su amor.

Pero hoy en día tantos esposos como esposas, como hijos e hijas, quieren imponer sus criterios sin dejarse asesorar por los padres, y los padres, omiten imponer su autoridad porque temen las reacciones contrarias de sus hijos y sus amenazas de que se independizaran, o se irán, si no les dejan vivir su vida. Y así, en muchos hogares están enfrentados unos con otros queriéndose imponer tengan o no tengan razón, y lo padres acatan por debilidad las decisiones de sus hijos anticristianas y pecaminosas. Yo, José esposo de María Santísima, os hablo.

Rezadme, acudid a mí con vuestros problemas y os escucharé eficazmente, porque la Santísima Trinidad no me niega nada de lo que pido para el bien de las almas y las familias. Os entiendo muy bien porque viví en una familia y también tuve que padecer pruebas duras, pero la gracia del Dios Altísimo y nuestra fe incondicional en El, junto con nuestro amor, nos ayudaron a vencer esas pruebas, estrechamente unidos los tres, y esa unión, también nos daba fuerzas para superar todo. Os pido que estéis unidos los miembros de una misma familia para superar crisis económicas, problemas de salud, situaciones criticas y desalentadoras, porque una familia unida en la prueba, permanecerá unida en perpetuidad. Yo, José, esposo de María Santísima, padre adoptivo del Mesías, os hablo.

PODEROSA ORACIÓN A SAN JOSÉ
Glorioso Patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posible las cosas imposibles, ven en mi auxilio en los momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan serias y difíciles que te encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución. Mi bien amado padre, toda mi confianza esta puesta en ti. Que no se diga que te he invocado en vano, y puesto que tú puedes todo ante Jesús y María, muéstrame que tu bondad, es tan grande como tu poder. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

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