Los santos deberes que los sacerdotes deben cumplir, tienen que hacerlo con dignidad y celo apostólico. Ellos deben cumplir su ministerio de tal forma, que no produzcan escándalo en Mi fieles cristianos, porque ¡ay de aquel que escandalizare! más le valdría no haber nacido.Hijos Míos, mis fieles rebaños, por esos sacerdotes debéis rezar como por ninguna otra cosa. Oraciones intensas, sacrificios, Eucaristías, porque su salvación pende de un hilo finísimo y serán pastos del infierno, si vosotros fieles Míos y de Mi Santa Madre, no rezáis por ellos intensamente. Ellos son de nuevo una espada en el Corazón de Mi Madre, que sufre al ver la forma en que celebran y como Me tratan en la Eucaristía.
Hijos Míos, rezad por ellos a San José y empeñaros en que se salven, porque el infierno de un sacerdote es durísimo, no solo por los pecados que cometieron, sino por el bien inmenso que dejaron de hacer y las almas que no se salvaron por la negligencia de su ministerio. Son muchos, muchos los que así viven. Fueron concediéndose poco a poco ciertas libertades, fueron abandonando poco a poco la oración, los sacramentos, la confesión y poco a poco, sin ellos darse cuenta, están en las puertas de la apostasía total. Yo, Jesús, Sacerdote Eterno, os hablo.
Hijos Míos, os lo pido nuevamente, cread cadenas de oraciones por ellos, ayudadlos a no perder la fe con vuestro amor y misericordia. Quien ayuda a un sacerdote hace un bien inmenso, porque (el sacerdote) es pastor de otras almas. Así pues, hijos Míos, dad de comer a estas almas pecadoras que deberían ser santas y ejemplares y son escándalo para muchos de vosotros. Dad de comer vuestros rezos y sacrificios. Regad sus almas secas y raquíticas con vuestras oraciones y amor a ellos, Yo, Jesús Vuestro Redentor, os lo tendré en cuenta y bendeciré con creces todo lo que hagáis por los sacerdotes. Incluso, sed generosos y ofreceros como victimas por ellos, Mi Madre os lo agradecerá. Yo, Jesús, Vuestro Salvador, os hablo. Mi paz a todo aquel que crea estos escritos y los ponga en práctica.











No estáis preparados para perseverar en el Evangelio verdadero de Cristo, no estáis preparados y vendrán los vendavales espirituales y arrasaran con vosotros, porque no estáis cogidos a roca firme, ni tenéis espíritu de oración, ni de sacrificio. Yo, Espíritu Divino, os hablo.















Son de fiar las almas que viven despegadas de las cosas del mundo y anteponen las de Dios a las suyas personales, Yo, Espíritu de Dios, os hablo. Hay almas que entendiendo suficientemente lo que es Dios y lo que es el mundo, buscan cumplir lo primero de todo las cosas de Dios sin importarles las suyas propias, o relegando éstas, a un segundo plano. Esas almas que han entendido mejor que nadie el primero de los mandamientos, lo ponen en práctica, aún a riesgo, de ser criticadas por su propia familia y amistades.






